About — the honest story

La historia (de verdad) de Lummino

¡Hola! Soy Reginald, fundador de Lummino, y converso a la creatina. Pasé casi 10 años montando nuevos negocios, pero acabé completamente quemado y sin un duro. Empecé a trabajar en finanzas, aunque me reservé un día a la semana para mis proyectos personales.

Por aquella época, volví a ponerme en forma y un amigo me recomendó tomar creatina. Investigué un poco y pensé: esto es increíble.

Hasta que la probé.

Qué horror.

Llevaba años enganchado a Waterdrop porque hacía que beber agua fuese algo que de verdad me apetecía. Así que eché uno en mi creatina.

Mejor. Pero seguía sin funcionar.

Aunque me dio una idea: ¿y si tomar creatina se pareciera más a beber algo que de verdad te gusta?

Contacté a Emma, una especialista en alimentación y suplementos con la que ya había trabajado. Me puso en mi lugar sobre unas cuantas teorías que yo defendía con demasiada seguridad y me ayudó a dar con la fórmula adecuada.

Después volví a la mesa de mi cocina y me pasé los dos meses siguientes preparando una tanda tras otra por mi cuenta.

El resultado terminó siendo algo que me encantaba. Ya que nunca encontré lo que estaba buscando, decidí crearlo yo.

Mi mesa de comedor enterrada bajo montones de polvos, cada tanda hecha a mano, nada de una foto de estudio preparada

Esto es lo que pasa cuando tu proyecto paralelo acaba adueñándose del salón.

Entonces la gente del gimnasio empezó a preguntarme qué estaba bebiendo. Repartí unas cuantas muestras. Les gustó. Y luego volvieron a por más.

Lo curioso es que yo seguía sin ver la oportunidad.

Hasta que un chico lo probó y me dijo:

«Si fueras listo, montarías un negocio con esto».

Llevaba meses buscando mi próxima idea mientras, literalmente, me la bebía todos los días.

Y así nació Lummino: una creatina que de verdad me apetece tomar a diario. Y, por lo visto, a mucha más gente también.

Reginald

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